Llegando a Sants siempre me acuerdo de la primera vez que asomé la cabeza a esta ciudad. Si, ya sé que siempre te lo cuento y me repito. Y hoy, que vamos de visita a conocer el niño de nuestra amiga, que vive justamente frente a la estación, salgo al barrio que de nuevo me abraza con ese aire estival, como aquel, cuando el primer viaje.