Vita bitácora.
El ejercicio catártico de la bitácora nos descubre, no hay vuelta. Da cuenta del pasado que subyace a cualquier cosa, aún de esta actualidad presente tan filosofable. Y como dices tú, a partir de esos párrafos escritos, nuestros hallazgos, hay un entusiasmarse con el futuro. Qué amanecer de la esperanza en plena madrugada! Maravillados nos leemos y
echamos más cartas al buzón, como poniendo mis cartas sobre la mesa de un juego de azar, en la que jugar es mejor que ganar. Y entonces, cuando dos viajeros leen sus registros de ruta, se reconocen, cuando dos humanos se cuentan sus vivencias, se re-conocen, semejantes. Escribiendo garabateamos explicaciones sin proponérnoslo, sin esperar reacción, decimos acción. Y a ver que pasa.
Estamos en el aire, buenas madrugadas. Como diría el personaje radiofónico del que luego de algún programa piloto, ganador y perdedor a la vez, no pude sacar fuera.
Dejando de lado la nefasta anécdota, me encuentro cruzando la madrugada una vez más, queridas horas. Hago un mapa mental de mis amigos, sus ubicaciones geofráficas y sus actualidades afectivas y vivenciales, al menos las que llegan a expresar en el terreno epistolar. Y leyendo los comentarios y correos, establezco las conexiones a través de la xarxa aural. Y les cuento también, que esta semana viene cargada con la preparación del concierto del sábado con S.C.CLUB en el Poble Espanyol. Les cuento lo que dicen las voces de la espera-esperanza que nos ocupa. Vamos! ...tirando pá no aflojar!!!
Qué buena compañía de comentarios para celebrar en este mes, de visitantes participanes. El sonido agita el aire y la primavera lo llena de sus aromas propios, entonces sacamos de lo más profundo de las vueltas cerebrales aquella sensación. Hoy gran bicicleteada y me crucé la ciudad, la tarde lo amerita. Ahora camino por el barrio de Sants, como la primera vez, el calorcito, las pieles, los murmullos. Ese maravilloso mogollón de razones para estar, ja. Cruzo la plaza, entro en la biblioteca, y en una de las máquinas libres abro esta pantalla violeta. Entonces de nuevo soy viajero, todo presente conserva su horizonte, y en él siempre comienza algo nuevo. Mirá lo que vengo a decir en el último renglón del mes: encantado.
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