Parrafada de febrero. En plena gira de presentación, viajo en medio de un remolino de manifestaciones. El viajar trajo consigo una vez más mucha enseñanza. La experiencia sazona la vida. El usapalabras se enardece, justo antes de entrar en su momento vulnerable y pensar en el tambalear, en fuerzas menguantes. Pero el ánimo se comporta como péndulo. Y en la vida como en la acrobacia, quien piensa en caer, cae. Entonces se enciende la lista imaginaria, se visualiza, y llueven las razones por las que vale la pena estar, precipitan y confluyen refrescantes. Y el zarandeo de los rápidos lo devuelve al lado del optimismo donde todo incita a seguir. Ahonda en los pliegues de cada razón, cada pro y cada contra, y suspira aliviado la primacía de la alegría y su interpretación particular de las cosas (y de quienquiera que la quiera). El peor fracaso sería no intentarlo. Y cosas por el estilo.
Aquella imagen volvió de pronto
miradas perdidas, labios resecos
las chicas besándose en la barra
la risa como único escape de la número uno
la transgresión como un anexo al vicio
cuanta belleza veo perdiéndose
qué alegre su apariencia
qué triste.
En el bar se apretujan
las necesidades
los roces son malas aproximaciones de caricias
la lengua más liberal miente desde el cuerpo más tapiado
la más sensual desenfrenada oculta su colección de traumas
la venus más pizpireta enmascara
la lágrima más salada
Su voz
trazo tenue
te conducirá indefectible
a la profunda belleza de su portadora.
Con su halo de misteriosa confidencia
su compromiso universal
su pátina azabache
dice adiós y sin embargo espera.
Ajetreo de viaje
peregrinaje
emociones intrincadas
como rutas por las que andar y desandar
ir y volverse.
Callarse y ser locuaz
cansarse y volver a atreverse.
Conmoverse.
silencio...
hubo dolor
adentro y alrededor del cuerpo asechado
y con su risa se nos fue, no pudo esperar,
hoy juega una partida celestial,
nos dicta la sabiduría del tiempo
nos protege.
Voltereta
danza tu cuerpo al compás de la frase
con entusiasmo escucha
mis suelas que hablan de camino
Vuela a media altura una mirada intrigante
los ademanes se apaciguan
la tensión parece congregarse
en pupilas dilatadas, receptivas, abiertas,
dispuestas a memorizarse.
Me encuentro conmigo, en una tenida con el tiempo libre, el ritmo del viaje es despertador de sentidos, de seguridades y titubeos. Intenciones de preservar la calma chamánica, de aplicar la energética que escapa por las yemas, de estrechar más manos, distancias. Me seduce una idea, el fragor de su proceso, las ramificaciones potenciales. Homenajes a la cortesía elemental inspiradora, a las buenas energías de lo que no se dice. Vericuetos, balanceos, virajes y desvíos. Dialéctica entre antagonistas estéticos, sugestiva. Dicen que la felicidad es cuestión de aceptación. Solamente las frases sucediéndose aplacan la semblanza exasperante de algunas reflexiones con fondo de paisaje. Que las contradicciones convivan simbióticamente.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|