Después del sabado de expedición a conocer la ciudad de Terrasa, tocaba una mañana de domingo lluvioso para ir a la biblioteca nueva de Gracia. Abre los domingos, es bueno moverse este día temprano y ver la ciudad con poca gente, algo inusual.
El movimiento necesita la quietud, y la quietud necesita del movimiento. Se necesitan. Para existir, todas las cosas necesitan autocontradecirse.
Una vez aquí, en el tercer piso del nuevo edificio, entre el olor a libro y a obra nueva, me llevo algo de música para la semana y me cuelgo un poco a la red, al wifi. Tengo para actualizar la lista de fechas de shows que como verán está creciendo. Hay además dos galerías nuevas de fotografías que compartiré con los visitantes del sitio. Una corresponde a la actuación en el Bar Línea 1 de Santa Coloma y la otra en la Sala La Rulot de Barcelona, donde fuimos como trío con Walter a la guitarra y Pedro al bajo.
Mi amigo el perro me llama por teléfono a la madrugada, los iniciados sabemos que ya está viajando. Ya vuela, y prepara su hocico para hurgar rescatando nuevos desperdicios, su pata para levantarla en otros (...)
Entre las fechas anunciadas en la cartelera hay muchas otras. Entre los días de mostrar, hay días de hacer lo que mostrar. Entonces compongo, arreglo, ensayo, escribo y me arrepiento, reescribo, rompo. Mucho falla, algo funciona.
Eso que para mí resulta significativo es parte de otros muchos universos mayores. Pero focalizo para poder decir algo, sin tanto vértigo, dar cuenta de mi pequeñez. Lleno de errores, intento mantener en balance la energía, abundo en desaciertos, dudo. Hay registros que quizá mañana no reconoceré como propios, que ya no me identificarán, pero hoy me parecen importantes. Porque son instantáneas de vida, de un discurso falible, de mi andar a tientas.
Un perfil estilizado. Óvalo ovoide sobre un cilíndro. Apropiadas proporciones.
Justo cuando pensaba en la imaginaria reconstrucción de mi biblioteca vital de lector, en su bastedad e insignificancia, me cruza la visión de ese rostro y la misteriosa sensación de haberlo conocido. Quizá sea parte de la sala contigua a esa biblioteca, la pinacoteca de los rostros que contemplé admirado.
Con mi hermano llegan desde Uruguay una cantidad de formas de afecto: las caligrafías familiares de las cartas, un par de all stars anaranjadas, souvenires patrios, joyas artesanales, fotografías; pero sobre todo esos mensajes impalpables diluídos en su propia felicidad. Lo recibimos como portador de aire renovado, de verano del sur, de sus deliciosas vivencias. La noche de su llegada yo estaría actuando en Mollet, así que dejamos la cena de bienvenida para el día siguiente. Fue entonces cuando, para festejar, fuimos al restaurante chino.
Vivir la incertidumbre, del puente, exije sintonizar todas las antenas, interpretar la realidad constantemente, rastrear las señales posibles, con ellas buscar aplacar las ansiedades. Confiando en la fe del camino elegido, se avanza sin prisa pero firme. Después podré pensar que todo estaba mal, que fue en vano, pero cuando la música suena todo se clarifica. Cuando la música suena confío. Como dice Walter: Volcó la duda.
No hay vuelta.
Me leí diciéndote "la historia se mezcló lindo", y volví atrás de nuevo, a la pena arcillosa, a tus manos en torno al torno. Ahora solamente pienso en la utilidad poética de la crisis.
Los extraño, pero con un extrañar que, más que llevarme a ir, los trae, a ver lo que veo aquí, lo que me seduce.
Enviando por mail el flyer de las actuaciones de esta semana a algunos amigos. En Barcelona algunos, en Uruguay otros, y otros en otros lugares del mundo, emigrados como yo. El correo electrónico tiene esa particularidad, que uno le envía a una persona, no ligada a una posición geográfica como el correo tradicional. Pero bueno, de todos modos a algunos se los encuentra y a otros no, porque algunos no conservan sus direcciones electrónicas, y nos hace sentir que es como que se hubieran mudado.
Sensaciones modernas para un mundo post.
Y es raro recibir un mail en el que dice que la dirección de una persona conocida ya no existe. Las geografías siguen existiendo, alguna calle puede cambiar de nombre, pero siempre es más duradera que una cuentas de un servidor de correo electrónico. No se encuentra el buzón electrónico de esa persona, quizá tenga otro, es como si se hubiera mudado.
Más sensaciones modernas para un mundo post.
Me dan ganas de decirles a esos que no pudieron recibir mi "aquí estoy, cantando" que espero algún día recibir su nueva dirección, su existo. Como una ilusión de "aún no te he olvidado".
Sí responden, algunos después de bastante tiempo. Y me conmueven (...)
Habría que decir algo, el último día del mes. Quizá de nuevo disculparme frente a los lectores (los que quedan) por los post que le faltaron a este mes. Intentaré compensar poblando el mes que está a punto de comenzar con más registros.
Por este lado del mundo recibimos la primavera con una paella popular en un parque, que es un gran bosque. Varios uruguayos volvieron para estos lados, otros están por venir por primera vez. Intentaremos ser buenos anfitriones.
Esta noche actúo acompañando a Maledetto en Parets del Vallés. Así que estoy preparando un mate que me acompañe esta tarde, en el apronte de los equipos que tengo que llevar. Vienen por mí a las 20. Volveremos a las 1000.
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