En el mes de su tercer aniversario, este espacio se prepara para recibir las nuevas letras que genere mi existencia. Habrá un nuevo acróstico de octubre, dedicado a esta travesía sin parsimonia, a cada asalto de palabras. Añoro, estoy en viaje. Mis amigos me emocionan con palabras e imágenes. Ahí viene un año más, de nuevo a mostrarme, que la vida es esto y que hay que aprovechar cada oportunidad de ser feliz, intensamente.
Me voy, me voy cantando aquella melodía: Si vas a jugar hay que dar todo, si no, no vale.
Al artista le cuesta pensar el arte como producto. Por eso están los artistas, y están los vendedores.
En este hoy con tanto gusto a mañana, existen nuevos medios de comunicación, y por tanto de lucha. Vivimos una situación mundial transformada en muy poco tiempo, y en constante transformación. Eso hace que los artistas nos enfrentemos a una nueva escena en la cual actuar. Podemos hoy utilizar esos nuevos medios para empujar desde abajo, con millones de pequeñas presiones coordinadas. La situación de control que los grandes grupos de medios, millonarias multinacionales, mantienen sobre la música, y el arte en general, nos colocan a los artistas como el proletariado del arte.
La polarización del poder mundial, se refleja en la música con megaestrellas omnipresentes, muchas de las cuales desaparecen con igual fugacidad con la que aparecieron. Frente a esas situaciones, que son abanderadas de la arremetida de la tendencia globalizadora, debemos una vez más buscar alternativas.
En los avances tecnológicos y de comunicación tenemos armas suficientes para nuestra pequeña revolución expresiva. Herramientas de producción de nivel profesional a bajo costo, acceso a la comunicación con internet, banda ancha para intercambio de materiales artísticos, recursos de publicación y promoción. Músicos independientes, productores de films, (...)
Un músico rumano me dijo el otro día: "Siempre que te he visto, tú con libro. Eso está bien. Porque pequeño conocimiento no está bien, gran conocimiento sí está bien".
Las dos horas que le quedan a esta mañana son las ideales para venirme al café frente a la plaza Urquinaona, pedir un café descafeinat amb llet y sentarme a escribir un poco frente a las ventanas de la planta alta.
En la esquina una tienda anuncia que su escaparate, tiene restos del verano en su interior.
Este lunes es un día típicamente otoñal, veo las calles aún mojadas por las lloviznas que caen cada tanto. Llegó el otoño, que en catalán es ella.
En catalán hay dos estaciones femeninas, la primavera y la tardor que es la estación que ahora empieza. Hay dos y dos.
Felíz cumpleaños a tí
Felíz cumpleaños a tí
Felíz cumpleaños mmm
Felíz cumpleaños a tí
Tres años de esta Bitácora...!
Hace ya un tiempo, un sabado a la noche, reinauguraba una disco, y los bailarines harían allí una performance para la compañía. Invitados fuimos, y aprovechamos para hacer fotos y una filmación de su show. En los camerinos también hicimos asistencia de vestuario y maquillaje.
El pulso de la música dance desde la sala, subía las escaleras y llegaba, como sonido y aún por debajo de lo audible como vibración. Como siempre sobre un pulso repetido, improviso fraseos, invento melodías, otras. Lo que me gusta de las bases dance es que son como la mitad de una canción, como un reloj amplificado de segundos vacíos, un tiempo que propicia ideas, minutos como hojas en blanco, ruidosos silencios abiertos a la espera de algo que les de algún sentido. Quizá todos actuemos movidos por los latidos subgraves de la noche, los sonidos profundos de su secreta calentura.
La superficialidad campea a sus anchas. Lo volátil avanza rápido, es lo que tiene.
Cuánta adolescencia extendida, ocupada en tonterías. Cuánta vaciedad, qué falta de sentido común, a veces me pongo como loco indignado, como un veterano despotricando contra lo que me rodea. Pero después me río, porque la realidad parece a veces una de aquellas películas de Berlanga. Basta con escuchar ciertas conversaciones para sublimar el obrar de nuestra educación. Es increíble a veces escuchar a supuestos adultos hablando tales sandeses.
Escasea la gente con quien se pueda mantener conversaciones interesantes. Me enfrento a diario a personas con intereses que me son totalmente ajenos. ¿Dónde está la gente con inquietudes que pueda compartir? ¿Confinados en los campus universitarios? Seguro que no, solamente hay que conectar con la gente indicada, que como en todos lados son los menos.
Porque no todo es sensibilidad, arte y gente de mente abierta, también hay muchos que caen creyendo en los engañapichanga de cartón pintado. A veces bien pintado pero cartón al fin. Esas cosas de mala calidad que llamamos puñales, esos que de tan malos hieren.
La masa es masa en todo el mundo y, con perdón, le encanta la mierda. No pretendo objetividad en un comentario así, (...)
A quién le importará, se pregunta un amigo, pero aún así continúa, que es como decir continuamos a pesar de todos los cansancios, consagrados a una secreta esperanza. La intriga ante la idea tomando forma es una duda movilizadora, la que ahora acerca señales de primavera desde el otro lado.
Y en un pensamiento dialogante, así como se cuenta un cuento entre dos interlocutores testigos, hacemos un elogio de la ficción que permita dedicar la tarde a pasear por un breve itinerario de lugares imaginarios. Allí, en esa tarde inventada, soleada allí y lluviosa aquí, por esas calles, paseamos la intriga de nuestras obras. Pero la sonrisa incontenible de picardía, lleva pintada la profunda certeza que alguien, recibiendo nuestras obras, nos recibirá, emocionada con algo al menos parecido al amor.
Voy, vengo, voy, vengo, pirueteando como los duendes a quienes escribo una canción, traigo un par de libros de la biblioteca, devulelvo unas películas, tengo una entrevista, me tomo un café descafeinado, toco con un percusionista compatriota, explico un proyecto dance, leo el diario, grabo algo nuevo, me comunico con mi país, pienso la idea para un cuento, me conecto y leo a mis amigos, escribo en el weblog, respondo mails, intento seguir comunicado. Sintetizo.
Voy, vengo, traigo, devuelvo, tengo, tomo, toco, explico, leo, grabo, comunico, pienso, conecto, escribo, intento.
La vida diaria en forma natural y espontánea, dicen que esa es la perfección del Zen. Aunque suene obvio, es bastante difícil de conseguir. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza es un gran logro espiritual.
El Tao es interesante. De todo se aprende un poco. Ahora, que me conecto y nadie está conectado, les contaré que tengo varias canciones en proceso. Amontono canciones sin esperar resultados, (volviendo al Tao) como me dijo una filósofa. La casa es un taller de arte full time: ensayos de tango, grabaciones con percusionista, diseños de vestuario en los maniquíes, nuevas coreografías, cartelera de castings para films, ensayos con un colega cantautor, reuniones de producción. La actividad es contínua y disfrutada, alocada sin perder la calma. Ese nivel de actividad es lo que nos permite resistir (ups... qué lindo concepto :) , y no extrañar tanto.
Crecen bosques de frondosos constructos mentales, oxigenan, quizá nos permitan afrontar el reto de la vida diaria. Esa simplicidad compleja, esa complejidad simple. En principio disfrutemos de su entresombra.
En el piso de Barna nos encantan las altas horas de la madrugada, más que nada cuando hay proyectos artísticos en marcha, y a toda marcha.
Vivir de, para por con, arte. (...)
Gracias a todos, por distintas formas de comunicacion sus mensajes llegan hasta mí en forma de buenas energías. Yo que soy el peor y nunca me acuerdo de las efemérides debería aprender un poquito. Festejo hacerme un poco más viejo, intentando llevar un brillo de alegría en cada cana nueva. Besos a todos y gracias por acompañarme siempre. Los llevo conmigo.
Las vueltas de la vida.
El día antes de mi cumpleaños llamó Everilda. ¿Sabes quién habla?... tu vieja profesora de biología.
Reconocí su voz como si sonara desde más de quince años atrás, desde alguna mañana en el salón nueve.
Qué linda sorpresa, le dije. Y realmente así fué, impresionante. ¿Cómo ponerse al día, casi veinte años de vida después? Aquel niño fue después estudiante universitario, luego profesor de biología, durante diez años dió clases en secundaria, siempre acompañando todo con música. Si, ya sé, me dijo.
Así que te va bien con la música allá. Estarás enamorado de España, yo anduve por ahí.
Le conté de las actuaciones confirmadas y del disco. También de los trámites para revalidar el título en este país, para poder seguir enseñando y además quizá estudiar algo más.
La biología no la descuides, a mi me sigue apasionando. La biología y la música se pueden combinar. Si tú le pones música a las plantas, y crecen como locas.
Ese comentario me volvió a transportar al piso de madera resonante, al olor a tiza cuando llueve, a habitats y nichos ecológicos, al grupo cuyos apellidos comenzaban casi todos con la letra ce. A esa efervesencia mental del ochenta y seis.
Reconozco las (...)
Sushi, setas, bambú y algas.
Uno de los comansales me miraba durante el almuerzo, si fuera de los que escriben, escribiría algo parecido a esto.
Es el mismo, estoy seguro que es el mismo. El músico que todas las tardes veo tocando en la estación del metro cuando paso de regreso. Ese personaje inconfundible, ahora está sentado dos mesas más allá, cenando en este restaurante fino de comida asiática, vestido con ropa de marca y hablando de algo seguramente interesante con su acompañante. Al menos eso creo adivinar en la expresión de la chica que está justo enfrente, la que lo escucha mientras él gesticula en el aire, como acariciando fundamentos y razonamientos que ella parece visualizar.
El mismo que luego sube a un taxi en la puerta, para perderse calle arriba veloz, dejando mi curiosidad en shock.
No llego a dudar si es alguien similar, estoy tan seguro que es él. Vemos muchas personas cada día, solamente que algunas no se olvidan. Las registramos, por causas inexplicables, por encontrarlas diferentes, por asociación con otro alguien, o incluso un algo. Yo registré esa cara, más que el sonido de su canción.
Mañana seguramente lo veré como cada tarde, cantando en el pasillo subterráneo. Lo miraré, él (...)
El planeta no para de mostrar los signos de su deterioro. ¿Viste los notcicieros?
Desde niño protestando, desde cuando uno estudia y comprueba la estupidez del egoísmo humano. A la pequeña voz de un niño tercermundista le llega el momento de saber su minúscula significancia. Pero a un adulto que ya sabe la tramoya con la que quien te esclaviza te hace creer que sos libre, le resta el refugio de ideas en el que es posible la libertad.
Claro que las catástrofes no son contadas como tales hasta que no les tocan a los poderosos, que son los redactores de la historia. Según la agencia EFE, Estados Unidos sufrirá el próximo siglo episodios de olas de calor y de lluvias extremas de mayor intensidad y frecuencia aún que las actuales, según estimaciones obtenidas a partir de un nuevo modelo climático.
Un grupo de expertos en meteorología han simulado por ordenador el clima que tendrá Estados Unidos en un período de cien años, y adelantan que los cambios "dramáticos" serán capaces de alterar significativamente la economía estadounidense y las infraestructuras del país.
Ahhhhhh...! Pica... ahí está el protagonista de todo, la economía estadounidense. Los afectados son los que no quisieron participar en el compromiso (...)
Hace un rato, a media mañana, volviendo para casa me crucé con un milpies. Me senté en la vereda a observarlo. ¿Deformación profesional, conciencia cósmica, demencia sutil? Explicaciones otras, menos rimbombantes, darían seguramente los vecinos que pasaban por allí.
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(ad infinitum)
Soy el mismo artista uruguayo, no obstante el contexto artístico enmarca e influye cada nueva obra.
En ese sentido mi obra es también un poco propia de los lugares en los que ha surgido, se nutre un poco de cada lugar en los que he vivido.
Se suceden diferentes ámbitos y ritmos de trabajo, diferentes referentes y objetivos estéticos. La vida cotidiana en un entramado social diferente, a veces pintoresco y fermental, hace que las canciones adquieran un gustillo extra, local.
Todo eso va llenando la expresión de paisajes propios, los extranjeros notarán los elementos locales, los locales notarán los extranjeros. Mi canción es confluencia. Glocal.
Un artista es un hombre con una carga vivencial a sus espaldas, un cargamento de tonos que puede desplegar en su paleta. Todo confluye en la generación de un discurso nuevo. Las influencias nuevas se superponen como los momentos sobre las antiguas. Y esa suerte de patchwork (tan posmo) va actualizándose periódicamente. Menú sobre menú, canción sobre canción, día sobre día, frase sobre frase. Un decir cotidiano. Como el de quien despierta una mañana con ganas de cantar, lo mismo pero nuevo.
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