Toque
reunión secreta
dispersos errabundos arrojados al mundo
me alegra la presencia y la atención de los que más quiero.
Complicidad, reímos porque comprendemos hace años los intentos,
ese orgullo del provenir esforzado
de musiquitas del alma compinches de la pena.
A orillas del arroyo de los cangrejos
camino al placer poco antes del doble puente ondulante
el concierto fue fiesta restitutiva de la fe.
Comunión, anota un atento cronista,
y se sorprenden otros varios
pares de oídos nuevos al ritual sonoro,
es que había como un hambre dicen por ahí.
Me gusta que casi puedo nombrar a cada uno de ustedes
con los nombres propios de la solidaridad.
Ateka es palabra santa
gran aprendizaje
y el encuentro con mis mejores amigos.
Esta tarde cierro un ciclo feliz
con un hasta luego, y gracias.
Si intentaras saber lo que dicen las voces...
verías
que yo te canto y tu me oyes,
olores y tactos serán solidarios,
y dará gusto.
Todas hacen música, la que no la interpreta, la provoca.
Son quienes alojan la vida nueva y tienen la energía vital que nos mueve a cantar al amor. Motivo mayor de nuestra creatividad. Musas de nuestra inspiración, las mujeres son todo. Ellas, irrepetibles y singulares, causa de nuestras mayores penas y de nuestras mejores alegrías. Hermosas, nuestro complemento imprescindible.
En su día, felicidades a todas...!
ELLA ESPERA
Cap. 1
Sí, es probable que ya no arranque. Y sin embargo seguía avivando su esperanza en cada nuevo intento, como si soplara una y otra vez una pequeña braza. En cada vuelta de llave el ruido repitiéndose, primero el de las llaves chocando impacientes entre sí y con el llavero. Después, el del motor arrastrado apenas por las últimas fuerzas de la batería. Justo en el momento en que necesitaba ajustarse a su palabra, a su horario comprometido, justo en el momento justo y a mitad de camino.
Ya hacía mucho tiempo que ella esperaba. Sólo pasaban quince minutos de la hora pactada para encontrarse, pero ella había dedicado toda la tarde a esa espera. Inconscientemente tal vez, pero estuvo toda esa tarde ordenando, primero libros, después ropas, dejaría para luego su cabeza.
Se entretuvo clasificando papeles de diversos orígenes, quitándose el esmalte, cosiendo el punto de fuga descubierto por el relleno del almohadón verde, esmaltando nuevamente diez de sus uñas, y una serie de acciones que eran sólo pasatiempos insignificantes. Ella lo esperaba.
La primera media hora de retraso pasó rápidamente, el tránsito de viernes cargó con las culpas de la demora, ayudado un poco (...)
ELLA ESPERA
Cap. 2
Más tarde una siesta compensó el descanso perdido, y luego de un té en la cama a una hora ignorada por completo salieron caminando hacia el centro. Del brazo cruzaron el parque hasta el obelisco, origen de 18 de Julio, esa imperfecta mediatriz urbana que recorrerían en toda su longitud hasta la ciudad vieja. Le habían dicho a Julia que por la calle Colón encontraría valijas a buen precio. Y ambos necesitaban comprar valijas, sabían que un viaje ya había comenzado para ellos, desde los comentarios. El deseo de salir no definía aún destinos ni plazos. Sólo estaba esa euforia inexplicable, esa impaciencia. Internados más allá de la peatonal, más allá de la penúltima plaza llegaron a la esquina de Colón. Ese andar por la angostura de la calle buscando las tiendas, era más que un carretear de brazos extendidos previo al despegue. Era ya parte del vuelo.
Compararon cierres y telas, resistencia de hebillas y tamaños, y precios, diseños de oferta, descuentos. Esquivaron el desgano, la mala leche de algunas vendedoras pintadas de desgracia. Compraron dos lindas valijas y sonrieron su fortuna de buscadores. Como una valija era pequeña la metieron dentro de la otra para llevarlas más (...)
ELLA ESPERA
Cap.3
Off.
Aquí debe leerse una pausa oscura del tiempo implacable. Luego encender un fósforo frente al espejo y preguntarse que potencia encierra escribir una palabra. Un trazo tras otro cuentan la historia, no lo son, son trazos de atrevimiento, el arrojo de las ganas de una “y” griega tras numerosos puntos suspensivos. ¿Puedo apenas bosquejar la imagen, sugerirte el aroma? La intención. ¿Vale la pena el intento de contarte una vida más, como la tuya, contar desde la mía, la vida de alguien que la vive sin la necesidad de contarla?
Aterra la puntualidad del olvido al pájaro inexperto, pero de tus ojos pende una exuberancia de helechos, la vida explora la cartografía del tiempo y tenemos nuestros rollos de papiro. La desolación cava en mi alma huecos por donde traspasan dolorosas lanzas. E intento la distracción diseñando válvulas para el silencio, aplacando la sed de los siempre sucesivos, traduciendo el manuscrito de la lluvia. Tengo los dedos sumergidos en tinteros y voy a imprimir las huellas de los manotazos. Del sueño y despertar de una letra, la más querida.
Oxigenante la esperanza inhala, exhala, inhala, exhala, hhhhhh, hhhshshsh, hhhhhh, hhhshsh...
¿Valdrá la pena entonces mover de nuevo ese interruptor? (...)
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