Cada vida es como un hilo que se ata
con los hilos de los otros a quién cruzas
hacemos esa red que nos sostiene
que nos salva las caídas,
del trapecio de esta vida
ayudándonos espero,
a mantenernos flotando sobre el suelo,
a no perder la conexión con nuestros sueños.
Compartimos un idioma de riqueza
y un sincero alfabeto de sonidos
estamos lejos pero más cerca que nunca
cuando nos llama al escenario la expresión.
Hay un rincón del alma sin tecnología
de donde surge la actitud que te protege
y donde cada idea reclama que cumplas tu misión.
La música es nuestra presencia verdadera
por eso es que te visito con cada canción.
Cruzarnos en la calle
una caricia entre dos trayectos
yo traigo la canilla herrumbrada
de la llave de paso que encontré en la calle
y la alegría
que ya traía de antes
haber seguido luchando por las mismas cosas.
tú traes el piloto automático a tu cama
pero decides ignorarlo
para hablar
de los bueyes perdidos del tiempo,
del canto que llamas cariñosamente arte.
Y mi misión en este mundo
tal vez fuera distraerte con palabras
para no dejar que seas atropellada
en la esquina previa a tu casa.
O solamente hacerte ver una estrella
percibir la indefensión del mutante.
Libérate
y celebra entonces
pues has te has escondido conmigo
burlando la predestinación.
tu sombra en las baldosas
cuando dirías: no obstante,
y tres puntos suspensivos para bajar el cordón,
y un: pues nada...
que imagino cosas
antes de seguir la reflexión.
abracadabra
envía tu fuego hasta la muerte
se me va a oxidar la bocina del teléfono
un sonido que ya casi no recuerdo
lloras mis lágrimas con fecha de hoy
y sientes toda mi pena retroactiva
en tu cumpleaños alguien comentaría
pensar que la upaba de chiquita.
Punto de inflexión
bienintencionado
paseo de gaviota en la arena más fina
como expectante sonar en fondos irregulares
esperas lo venidero con convicción o sin ella.
Esbelta
la esencia capturada
vestía-camisones-habitaba-balcones-seducía-palabras-caía
Y mi cuerpo es de nuevo el hospedero
de un incendio monumental que cría enjambres de chispas
buscando los adjetivos a la suavidad absoluta.
suerte que resiste
su ser cosmopolita
a veces risa
a veces llanto
a veces alga
a veces cactus
buscan difamar la senda del beduino
quienes convierten en ágora de la envidia
la esquina triste donde se espeza
toda su pestilente malaleche.
abraza y sabe del puñal
pero abraza...
Y la paz de espíritu magisterial
le marca el compás para moverse
salpicando bendición en una danza regadora

Dejo el barrio por unos días, hasta luego Monte Caseros,
mediodía dominical a Maldonado, que es un almuerzo familiar y mimar sus cariños.
También es ensayar, dar algunas clases y planificar la gira.
Rocha espera la banda eterna...
Acá el perro recibirá la silla nueva el lunes,
seguirá disfrutando de nuestra casa
y de su nueva confianza. La que festejo.
...entonces seré
no el poeta que dice: amar
seré el que vive amar
porque cuando lo haga, lo haré tal como lo he dicho
recorriendo los abismales espacios
que quedan entre las cuatro letras.
pretendo trascender el decir
para vivir lo que te digo
vivir es sentir y hacer
volver real una expresiOn
de mi alma que sueña
ANGUSTIA ORAL
Aburrida espera y piensa: ya no va a llamar
Aburrida espera y piensa: ya no va a llamar
y chupa la antena del celular
Aburrida espera y piensa: ya no va a llegar
Aburrida espera y piensa: ya no va a llegar
y chupa una cerveza en un bar
Y yo ya estoy en camino para decir: se me hizo tarde
parada en el obelisco muestra las tetas la libertad
a veces es tan dificil, encontrarse
el pez por la boca muere, pero por ella
vivir‡
Será porque soy mam’fero que me gusta cuando viene
Será porque es un camino que me gusta cuando va
Será porque pienso tanto, como siempre
tambiŽn me gusta de canto y por eso canto
nada más
Vive su amarga condena de angustia oral
Vive una agria condena de angustia oral
Vive la dulce condena de angustia oral
Vive salada condena de angustia oral

-- Lo único que sé es que cuando veo en las mujeres el modelo tradicional ya no me exitan. Ya sé como termina su película. Por eso con ella... Me gusta que me choquen cosas que van más allá de mi propia transgresión... y que festejo. ...me hace más libre.
>> cuándo dura esta pelicula?
-- duran todas más o menos lo mismo... unas tienen mejores tramas que otras. Simplemente te metés en la sala que te atrae. Y la pelicula que elegí me encanta, por densa y difícil... no es predecible. Es la más parecida a mi que he visto. Dilata mi adolescencia haciéndome creer que aún tengo tiempo de cambiar todo agarrar una mochila y vivir.
>> es claro que lo que estas diciendo es bastante obvio, pero lo escribes de una manera en que salta a la vista.
me preocupa que tengas todo tan claro
-- no tengo claro, pero estoy en paz con mi confusión
Las hojas de la agenda
de los días que pasaron
son hojas caídas del árbol de esta vida
Putrefactas en el suelo del recuerdo
nutrirán nuevos verdores
en el día a día nos elevamos al sol
mientras trepa por raíces
un recordar rastrero
GIRA VLO / ROCHA 2003
Este resultará ser el weblog remoto en la máquina apple llamada Ludmila, que es quien mordió esta manzanita verde, es simplemente un archivo de texto que pondré en la web apenas regrese, tal vez como un ejercicio de escritura como de respiración o movimiento. Como para que no se aletarguen los dedos ni las ideas.
En fin, este es un espacio en el cual hundir una a una las teclas del titanio, para calmar la ansiedad de salir al Este a tocar y hacer de nuevo, ese gesto desesperado de llegar al oído que aun no ha oido, a la vida de arte que soñamos posible.
A la tarde me levanto en La Beduina y están llegando de La Riviera mi hermana Inés y Robert, con toda la energía de haber pasado unos días en la calma de aquel lugar mágico. Yo iba a ensayar a las 17 pero me llamo David para decirme que recién terminaban con la instalacion eléctrica del carro y que en ensayo comenzaría una hora mas tarde, a las 18.
Alvaro me llama y salimos con rumbo parada 23 a tomar un mate. Allí disfrutamos del paisaje de aquel lugar donde en un tiempo pasado hubo un parador, mirando la Villa Carmen, ese edificio donde estaba aquella vieja casa. Recuerdos.
Hace años que no estábamos un miércoles de semana de turismo en Maldonado, repasamos, el año pasado Brasil, el anterior gira con VLO en la combi (aunque Alvaro estuvo ausente con su novia por Villa Serrana), el anterior gira con el jeep y aquel carro precario del tío de Alvaro. Ese año de la lluvia en que dormimos con una cantidad de gente que había venido a vernos desde lejos en el boliche donde habíamos actuado en Valizas, de la tormenta y la rama entrando por el techo del jeep, de (...)
Más tarde volvemos a La Beduina para el ensayo, están allí David, Sabrina y su prima que seguramente nunca nos había escuchado en vivo. Sabrina había dicho que viajaba el viernes a Estados Unidos, pero parece que pudo retrasar su partida hasta el viernes próximo, así que se la ve más tranquila. Todo un amague. Junto a su prima que no recuerdo el nombre, presenciarán parte del ensayo, para luego irse. Otra visita en este ensayo fue Carlos, que llego porque pasaba "de casualidad" a ver si ya habíamos salido pues esta vez no hubo afiche y quería saber por que lugares estaríamos tocando este año. Me tranquiliza la aprobación de los temas por Carlos, aunque sé que nunca nos diría lo contrario, es como una buena energía su asombro de siempre, su capacidad de apreciar estos sonidos, de identificarlos e identificarse. Será que nació en ese clima de ensayo, de "vamos de nuevo" al fondo del taller de la calle Florida. Tal vez.
Los chochamu también entran y salen del estudio durante el ensayo, están ansiosos. El equipo está preparado y la ansiedad desborda. Papá también se asomó por el ensayo: "se está aceitando la máquina", comenta sabiendo que es así, (...)
Leña para el fuego y pool, llamo a casa para avisar algo e Inés dice que decidió no venir, que esta cansada, no tiene ganas, Ok. Pero al ratito los chochamu retrucan con una llamada "como que no vas a venir", y viene.
Previo a la cena viene Javier a tentar a la barra con pejerreyes al escabeche, gran entrada junto al queso parrillero. Las brazas queman un lado de los morrones y van dorando las esperadas hamburguesas
Durante la cena se habla mucho de aviones y vuelos. Será que Robert el aviador es el más nuevo en este grupo que come y se ríe con los limpiaparabrisas o las bocinas de los aviones. Será también que Sabrina está a punto de salir para Estados Unidos, que se habla de escalas y distancias, de nubes y tormentas. Será también porque hoy se recibió el mail de la tercer interrailera misteriosa, la que como Alvaro, el año pasado no pido ir, y otro mail de Patri identificándose como Pat, muy gallego y fonético como para tenerla de pronto allí enfrente gesticulándote al oído esos vocablos que nos ponen monotemáticos con Europa y ya pensando un nuevo vuelo transatlántico.
Stella se ha comido una Hamburgesa (...)
Al revisar mi mail, encuentro en mi casilla la alegría de recibir algunas cartas de apoyo respondiendo a nuestro comunicado de la gira, algunas confirmaciones de publicación en carteleras electrónicas, y especialmente el saludo de algunos amigos y amigas que apreciamos mucho. Respondo sólo un mail, por ahora. Amigos: Gracias por la energía porque la vamos a necesitar.
Salimos para La Beduina con Ciro y cargamos todo lo que viajará en el auto, Alvaro fue con David a buscar el carro. En La Beduina con Ciro nos perdimos en conversas varias esperando, tal vez demasiado. Presentimiento este último, confirmado por la llamada de mi celular, en la que Alvaro nos llamaba apenado y caliente con un problema mecánico del jeep. Un caño metálico de los frenos se había roto, perdiendo todo el líquido y amenazando con retrasar nuestra partida. Me meto al auto y escribo un poco en este archivo que hara las veces de diario, y aliviara la ansiedad en momentos como este. En lugar de cantar: "cuando ellos hablan de cosas que yo ya sé, agarro mi calderín y salgo a pescar los versos" debería cantar ahora: "cuando ellos arreglan cosas que yo NO sé, agarro mi laptop y, empiezo (...)
Finalmente el Cheche Alvaro me llama a media mañana para decirme que había solucionado y que estaba tocándole la puerta a David, yo llamé al otro Cheche y me levanté para esperar la carga. Y la carga se realiza con normalidad (que quize decir?, que lo hemos hecho tantas veces...) cargamos con David ya que Alvaro se "echa" una siestita merecida porque está muerto. El padre de Alvaro fue el salvador porque entraron al taller de su tío para construir el caño nuevo para los frenos del vehículo que llevaría el carro. Durante la carga se va Ceci deseándonos suerte, más tarde Antonio se va en la moto también acompañando los buenos deseos, el cielo plomizo sugiere que necesitaremos toda su energía. Despertamos a Alvaro de su siestita para cargar la caja más pesada y después llega Ciro en el auto, también él habia sido preso de un perverso pliegue de sus sábanas. La abuela Pocha sale con la sillita sin entender la demora. Está ya mateando en la puerta e invita a Alvaro con unos amargos llamándolo de a rato: "Alvariiiito". Una vez cargado todo en la carreta, que llamé así porque con la lona incorporada realmente es en (...)
Control policial, tranquilidad frente al poder, con el otro poder.
Revisación. habría que ver cual es el criterio.
Será que nos vemos tan felices?
Felicidad independiente la nuesta. Endorfínica de euforia legalmente endógena. Tomá.
Tras la demora el jeep y el carro se adelantan, entonces Ciro aprovecha su momento para disfrutar de su placer. Entonces anda a su acostumbrada velocidad. O sea los alcanzamos enseguida. Y el jeep se comió el peaje, porque no achicaron a tiempo para sacar la rueda, y no iban a parar frente a la caminera que estaba antes, no. Y en Rocha recargamos combustibles, del vehículo supra, del chofer coca cola.
Llegando a La Paloma, apenas cruzamos el arroyo Las Conchas, nos detenemos a mirar el paisaje (aunque sin detener el auto). Así apreciamos las chacras y hablamos de cuánto son cuatro hectáreas.
Apreciamos la falta de asesoramiento agronómico de algunos propietarios que han plantado árboles a mansalva. ¿Cómo no me vas a imaginar a caballo?
Llegamos a La Paloma directo al paseo de los artesanos. Bueno, directo no, porque Alvaro dió dos vueltas a la rotonda de la entrada. Una vez en el paseo coordinamos un recital al mediodía para el domingo. Hay que hacer un texto para el parlante ambulante. Mejor dejamos un disco y que lo graben ellos. Bien, seguimos a la Pedrera y en el camino las colas de zorro se mecen blancas saludado nuestra llegada.
El primer intento fue dentro del camping buscar a alguien de Arachanes y nos guían a la casa de Daniel en la que estaba Paulo. Pero hoy habrá cuerda de tambores y entrada gratis, se puede tocar pero temprano y es dudoso que tengamos público y tiempo suficiente para hacer un toque que podamos disfrutar. Arachanes no, entonces. De onda no.
Después de buscar a la tal Marta, y ser "confundidos con músicos" (de jazz) en la marisquería, la encontramos en el hotel Saint Michel en plena prueba de sonido para el festival de jazz entre amigos. El club de la pedrera estaba abierto y los enchufes se ofrecían con total desparpajo. Todo como en un total abandono, que desperdicio para un local tan amplio y cómodo. En definitiva vamos hasta el club y armamos para tocar a las siete de la tarde en esa esquina tan especial de este balneario, esa esquina en donde tomó forma aquella canción que llamamos Niña al Este y donde una vez nos corrió la policía por tocar fuerte el tambor. Esa esquina en la que Kiamba templaba las lonjas en este carnaval. Esa euforia alegre, quiero.
En La Pedrera hicimos el primer show. El armado, en dos horas, perfecto, la música de fondo Peter Gabriel que insiste come talk to me..., comenzamos pasados treinta minutos de la hora pegada con cinta aisladora negra en el cartel. La esquina llena de público para un toque medio inexpresivo de mi parte, pero correcto y bien recibido por la gente congregada allí.
Estreno en vivo de "Un suponer" al final del recital, y la gente que se acerca, tres o cuatro con lindos comentarios, manos agradecidas, y una tarjeta de una radio FM. El desarme más rápido que el armado, como siempre, y en media hora está todo desmantelado. Dejamos el carro cargado frente a "los milicos" y cenamos en 7 y 3 la muzzarella más rica del balneario y unas Patris de litro. Allí sentados en la mesa "Maruja" (recuerda que este bar tiene las mesas nombradas con nombres de veteranas, y muchas fotos de Guevara, ya escribí sobre este lugar, o sea hagan un refer link mental).
Se nos había sumado un amigo unas cuadras antes de llegar, Leonardo Stenfield, ese apellido que me hace acordar a algo... a ecología seguramente, ah si ahora recuerdo, alguna ley desde (...)
Despertarse envuelto en una frazada dentro de una churrasquera no es cosa que suceda a menudo. Y menos si hay gente cerca que está hablando de hacer unos choricitos. Es hora de levantarse, despertarse del duro colchón de hormigón. Cerca mío hay un camarada, Sebastián abre un ojo y decidimos en silencio escapar. Entonces cargamos mi frazada, su sobre de dormir, y nuestra resaca ejemplar para ir a buscar donde han quedado tirados los demás.
Llueve sobre aguas dulces, dilusión, y el local donde tocaremos esta noche estaba cerrado, igual adentro hay cuatro personas jugando al pool. Había que ir hasta allá a ver si las goteras del lugar siguen cayendo en los mismos puntos del piso de madera. Al entrar, una de las personas me saluda sonriente, yo demoro un momento en reconocerle, pero igual acompaño la sonrisa mientras mi mente termina de ubicarla entre los rostros de todos estos años. No puedo creer cuando te recuerdo y se ilumina toda una parte de mi vida que a veces olvido. Diez años atrás cuando estudiaba en la facultad nos conocimos, eras la misma cara delicada que sos, la novia eterna de aquel compañero de clase, de actitud valizera y claridad extrema en esos mismos ojos. En el lugar ya te habían dicho que tocábamos y sabías que hoy aparecería aquel pintoresco personaje del este, con sus músicas y su siempre largo pelambre. Hablamos de nuestras vidas y de los compañeros de aquellas épocas. ¿A Tagliabúe lo ves? Lo encontré en la terminal hace tiempo a las corridas desde alguna remota policlínica. Recuerdo con cariño toda aquella gente que presenció el proceso y la presentación de (...)
En la cabaña hay un kilo de arroz en el fuego, los cuerpos reposan hasta la hora del armado y prueba de sonido. A pocos metros de la cabaña de Fausto, estamos en otra cabaña. Años después de aquella tormenta del cuento que haremos mil veces a nuestros nietos.
Y el arroz termina de hacerse cuando el agua se consume, siempre y cuando hayas puesto agua que inicialmente cubra apenas el arroz, incluso a veces puede aparecer una isla de arroz en el centro de la olla. Esta explicación la escuchan también las recién llegadas Analía y Malvina, que ven a Alvaro tocando la guitarra afuera, y al carro estacionado e identifican inmediatamente nuestra cabaña. Están mojadas, llegan desde la ruta por la que haciendo dedo siguieron la banda por el Este.
Una siesta puede devolverte la vitalidad, como un arroz con queso y paleta hecho en la cocinita de la cabaña, sin sal, sobretodo después de pasar una noche casi sin haber dormido, de copetines y baile. A las siete de la tarde suena el celular desde la mesa de la cocina, y a mí que estaba acostado en la planta alta me costo más de diez de sus llamados para despertarme y darme cuenta que era la hora para la prueba de sonido. Al llegar al club nos encontramos con la presentación de un libro, en la que un duende de barba blanca me recordó varias señales de los tiempos. Sustancias alucinógenas, las brujas son buenas, Chamanismo, el Australopitecus, la irracionalidad y la caza de brujas. La antorcha sobre la ignorancia. Esperamos mucho para comenzar a armar los equipos. Y en pleno despliegue técnico llegan Charlie y Alicia. Él sabe bien lo que es salirle a la ruta, desde aquella gira en la que iba y venía a Maldonado cada día para estar en todos los toques de la banda. Charlie y su cámara orgullosamente a rollo, y a prueba de virus. Se van a caminar y al salir
Charlie anuncia (...)
19 Apr 2003 13:21
"a nosotras nos lleva el viento" dijo al pasar. suspiró, y desenredando el nudo de piernas y sobres de dormir desentrañados, se levantó.
Esos ojos son hermosos, pero detrás hay una historia muy triste, le dijo. Él detectó inmediatamente esa solidez que desata inexplicables mecanismos, distintos. Y ella supo corresponder tomándolo del brazo para decirle no te me vayas. Y así.
El toque de viernes tuvo buena atmósfera de muchos aplausos y gritos de aliento. La primera parte comenzó, como al principio, como ayer. Mezclando temas viejos y nuevos, expresando con nuestro rock orgullosamente contaminado de candombe y poesía vagabunda, ante la atención que tanto valoro. La gente se dispersa solamente cuando se aquieta el fuego escénico. Charlie se fue en el intermedio con Alicia rumbo al Chuy, Alvaro y Seba se fueron a comer algo, Ciro y Malvina fueron a dar un paseo, y David y Analía en la barra se toman otro trago. Y yo deambulante (se escribe así?) por entre el resto de la fauna. Para la segunda parte se ha renovado parte del auditorio y ya están todos ubicados en la espera. La segunda parte tiene versiones musical y energéticamente memorables. Una chica entre la gente me pide que toque una canción cantándomela, canción que no reconozco: "esa mujéééér..." Mi desconcierto me hace contestarle, creo que ese tema no es mío, (...)
Lo encontraste? Y me miras como preguntando ¿cómo lo sabes?
Entraste en medio de una canción mirando al suelo, debajo de mesas y sillas. En tu mirada indudable la búsqueda, la avidez de ojos grandes y expresivos. El movimiento de la bufanda pegándose a tu cuerpo con insistencia da latigazos ansiosos de lana virgen. Te vas a las seis de la mañana, y esperas que la gente abandone el lugar para dar vuelta todo el mobiliario y proseguir buscando. Es por eso que te lo pregunto, porque adivino tu intención y sé de tu esperanza. Ríes acompañando tus gestos delicados en una flotación narcótica de terciopelo verde, que toma rumbo a la despedida de tus vacaciones. Buscar una semilla cargada de afecto, que es como un colgante regalo de amistad, esa es tu intención que supe desde el medio de esa canción, y por eso es que al final, te lo pregunto.
No mascamos tachuelas, no, más bien medialunas.
Los muchachos instalados en la cabaña están sentados al solcito en el "porche" y llegan Stella y Javier de visita. Las medialunas completan cinco lunas, una irá con cada uno. Los visitantes ya habían almorzado antes. Javier cuenta de una cacería de jabalí sin jabalíes, de una salida de liebre a la grappa, y yo nos veo a nosotros contando esta gira a un auditorio de críos. Y si le digo al "dotor", que si llegaba una hora antes iba a encontrar dos mujeres seguramente se iba a reir de los chochamu en voz alta, pero era cierto.
A la tarde Alvaro y Seba se van de rally con el jeep a embarrarse un rato. Ciro y Volcó la Onda salen de caminata por el balneario. La playa no tiene casi arena, el agua amenaza con terminar de llevarse los ranchos costeros. Con nosotros salió Rosi, la perra de la vecina (entiéndase bien). Como dice Seba, en estos lugares uno llega y se le asigna un perro, y entonces te acompañará en todos tus movimientos. No se sabe quién está a cargo de quién.
Las nubes vienen y pasan, y nos dejan un cielo que oscurece libre y estrellado. Orión está con todo su esplendor en el centro del cielo desde aquí visto, y Bellatrix me recuerda a tí, el batuque en el tambor también, a las ganas de tu cara tocando conmigo cuando la luna es una lonja encendida entre nosotros, con la redondez de tu cara de aprendiz. Y en una guitarreada con los chochamu las canciones nos animan a salirle con ganas a la última noche de la gira.
Perlada y menguante la luna de hoy, y hoy soy yo personalmente el que veo una estrella fugaz, y vuelvo a la cabaña con un (...)
Ánton... Ánton... como Antón pero acentuado el comienzo. Es el llamado a escena de nuestro sonidista. Él recuerda la didácica de pitufo murguero y en su honor nos despertará así desde ahora.
Armamos un orden de temas hoy por primera vez, para tocar sin tanta pausa deliberatoria. Y el equipo técnico va hasta el escenario a poner todo en marcha. Que tranquilidad de trabajo en equipo. Así da gusto!
Luego comeríamos en un lugar de la calle principal, la mesa que elegimos venía con control remoto, en el televisor hay un programa de rap, y la música funcional es melódico internacional, toda esa confusión crea remixes casuales de Pimpinela y de aspirantes a Djangos. Todo califica para EMG, definitivamente Esmerado Mal Gusto. Los platos, o más precisamente lo que traían sobre ellos, nos quedó a varios reverberando en las tripas. El pollo me pateó el hígado desde el más allá.
Y llega tu llamada, tu energética (calcinante). Y hoy justamente estrenaremos en público la canción que brotaste para mí, sobre tu piel sendero. Y tu grito a la distancia me hace sonreir una vez más, como la primera. Escucho, viste cuando las mujeres se ponen como bobas cuando están enamoradas, (...)
La noche fué una fiesta con una EFE enorme. Primera parte del toque con mucha fuerza, un sorpresiva sin púas a dedo pelado, pero igual con fuerza, luego una serie de temas que sentí como analizados, pero así mismo aplaudidos en un crescendo interesante. Luego habría un intermedio con templado de lonjas y cuerda de tambores en la puerta de El Cuento (eso es descriptivo pero arma una linda imágen no?). Cuerdas de tambores en la puerta del cuento. 
No le comenté que las lonjas de los chicos no eran lonjas, dos radiografías con aceite en el medio. No se lo comenté, pero igual. Mi amiga Laura va, toma el piano en un momento y candombea, demostrándome que su formación científica no fue todo, y que le ha quedado algún espacio entre las guardias para su formación artística. Este año salió con su primer llamada, que bueno verla marcando los graves del candombe. El sonidista de la banda emocionado toma la posta de un tambor, y se saca las ganas de tocar después de unos días lejos de su tambor con K. ¿Te gusta como pintamos los tambores? me pregunta uno de los muchachos de la cuerda. Cacho, el tío anfitrión del lugar, anda rondando su boliche, disfrutando con la gente la alegría de la noche. Entonces comienza la segunda parte del show de Volcó. Alguien ha pedido una dedicatoria para los muchachos de Rocha, otra petisa pidió El baile del macaquito, que seguramente lo escuchó ayer, y al decirle que lo vamos a tocar responde: me desmayo!. La gente se junta ante los primeros acordes. Musicalmente salió potente, y con palmas complejas, taller de percusión en el (...)
Y señores... continúa la fiesta con Dee Jaay el cuento. Y es Daniela quien toma el control de una selección musical para que todos puedan seguir bailando. Y luego de apagar todo el equipo en el escenario nos vamos a la barra a estrechar las manos amigas que felicitan y sonríen ante el agite que armamos. Y nos tomamos otra grappa para seguir el baile hasta el amanecer entre las mesas de pool. Sacamos fotos abundantes con toda la barra del lugar, que irán directo a la galería fotográfica de nuestro sitio en internet. Charo me comenta: que agite! y que bueno que se integren así! Y tiene razón, es bueno sentirse parte del equipo del lugar, visitante pero, también de la casa.
Stickers de la banda para todo el mundo que querrá verse en las fotos, todos somos VLO. Todo lo que yo no escribiré aquí, lo verán allí en las fotos, en esas miradas.
Se viene el sol, salgo hacia la playa para una meditación verdaderamente trascendental. Me siento a lo indio que medita y escribo en la arena las iniciales de un poema que ya no creo recordar. CMGQEPFLT,CAMEAQSA... cómo me gustaría que esos pasos fueran los tuyos, confluyendo a mirar este amanecer que se avecina. ¿Empezaba con algo así? No sé, no sé. Y no importa, porque el sol le pone mechones dorados a unos cuantos copos de nube, para luego asomarse enorme y anaranjado dejando sin efecto todo intento humano de poesía, todo acercamiento a su estirpe de monarca. 
Luego de un sueñito breve en la cabaña, David va para el boliche a desarmar la batería y el resto esperan el llamado Ánton y quedan limpiando la cabaña Flopi para devolverla. Tiramos la basura en el lugar elevado de la esquina tal como lo explican las recomendaciones de uso de la cabaña pegadas en el placard del dormitorio. Las mismas que recomiendan no encender mucho la hornalla por peligro de quemar el marco de la ventana, aunque la verdad que mirando la disposición de la cocina, o las instrucciones se escribieron pensando en otra cabaña o tuvieron inquilinos con seria tendencia piromaníaca. (Qué diferencia existirá entre alquilino e inquilino, existirán las dos palabras o una es un deformismo, existir de hecho existen ambas, me niego a coronar una por legalidad caprichosa de real academia). Cargamos todos los equipajes personales y nos vamos a cargar los equipos grupales. Allá en la costa está la azafata Daniela que le ha dado pomelo a un David resacoso. Al final de la carga Cacho, el tío anfitrión, nos despide con abrazos y la idea de volver a encontrarnos allí durante el año para organizar una fiesta. Y se aviva la idea de ayer de (...)
Salimos con el auto hasta Castillos a comprarle gasoil al jeep. Cargamos el bidón en la ciudad llena de murales multicolores y volvemos a alcanzar al jeep ya en marcha. Mi colega Graciela Burgues me llama en el viaje, desde su festejo de pascuas con sus mascotas se comunica para desear suerte a la banda. No vamos a llegar a la hora pactada, ya vamos dispuestos a ver si hay condiciones (gente) para hacer el toque al aire libre o seguimos el viaje. Al llegar encontramos demasiada tranquilidad, aunque el día está hermoso. Dicen que mucha gente ya se ha ido. Decidimos no hacer el toque y disfrutar del sol en el balneario. Nos sacamos fotos en la rambla: viste estos eran los abuelos cuando no estaban arrugados, mirá como papá era flaco, mirá el abuelo con el finadito Castillo, mirá Don Rovira pensar que terminó casado con aquella... Nos reímos mucho inventándole a las fotos comentarios del futuro. Al rato llama Inés para dar su energía, habrá cena de pascuas en casa porque estuvieron todos trabajando hoy, me quedaré en Maldonado para cenar entonces. Comemos algo en el carro y nos vamos al jardín central de la doble vía principal, (...)
Si el disco de esta máquina llamada Ludmila se convierte en la caja negra de este vuelo a 220 con el piloto Ciro, debería decir que esos kilómetros por hora salieron persiguiendo el auto que este piloto se compraría algún día, que tiene algunos caballos más de fuerza que el que ocupamos ahora. Pienso que debería escribir muchas cosas más, como nombrar todas las ganas que quedaron en mí y decirle a muchos que los quise mucho. Pero el escribir espontáneo escasamente censurado es una extensa prueba de que junto al pretexto viene la esencia indisoluble. Entonces lean mis palabras y escuchen mis discos, entren en contacto con mi centro, y esperen, como yo esperé toda mi vida, algún efecto.
El atardecer tiene los colores de aquel disco de Eddie Brickel, y cuando oscurece, y el resplandor de la pantalla me ilumina apenas los nudillos en movimiento, caigo en la cuenta de que he escrito todos este último texto al tacto, casi sin leer la ubicación de las letras en el teclado. Pero como era de esperar, apenas traigo el hecho a la conciencia, deja de funcionar. Como que vengo corriendo con una bandeja con tres tazas de café y pienso en lo bueno que es llevarla sin volcar, justo antes de que suceda.
La cajera del peaje le clavó una uña al darle su cambio,
y lo envenenó jugueteando, yéndose de viaje en sus fluídos,
divirtiéndose,
como vampiresa que festeja pascuas.
La caravana de la ruta es enorme, todos vuelven a comenzar definitivamente el año. Pasando San Carlos Pedro Aznar musicaliza el regreso con Fotos de Tokio. Y nosotros traemos muchas fotos de aquí cerquita, del valiente redundante Este oriental, y muchas emociones en el corazón que serán recuerdos que este teclear no abarca. Vivencias que un día nos permitirán ser exitosos abuelos, con salado repertorio de historias.
Bienvividas.
Las natiuskas tienen mucho que ver con el universo, por más que no se llamen así.
Resulta que las muñecas concéntricas rusas que llamamos erróneamente natiuskas, son también erróneamente llamadas mamushkas, pero tienen otro nombre que parece ser el correcto. Las Matriochkas, son muñecas de madera, pintadas de vivos colores y laqueadas. Cada una lleva en su interior una, dos, tres... muchas muñecas menores. Siempre que hablo con mis alumnos de los niveles de organización me gusta recordarlas.
También me da mucha ternura pues fue mi padre el que me las mostró cuando era niño y trabajabamos juntos en el aquel restaurante ruso.
Llámense como se llamen no son solamente un adorno, son las ganas de viajar a conocer a los soviéticos y la metáfora perfecta de la complejidad universal.
Con una guiñada entre las piernas
y los ojos a tres cuartos
la verborragia dijo: yo soy mi nombre
y se quedó sin palabras
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